13.10.06

Y un día se hizo el color...


“El hombrecito verde y su pájaro”
Autora: Laura Devetach
Ediciones Colihue, Colección Libros del malabarista, ed. Año 1994 (de fácil comprensión, para niños lectores o para compartir la lectura con un adulto)

Un país verde donde todo es armoniosamente verde, es el refugio ideal para un hombrecito verde y su pájaro de verde vuelo. Allí todo es verdaderamente –o verdemente, al decir de la autora- tranquilo hasta que un día, el pájaro volando fuera de su jaula verde, se estremece de gusto ante unos racimos y su alegría se vuelve naranja. A partir de ese momento ya nada vuelve a ser lo verde que era y, en cada trino, comienzan a aparecer nuevos colores en la vida de este hombrecito que, en vano arremeterá con pintura verde contra cualquier objeto de la casa que no conserve su color favorito pues, el pájaro trina y su canto va soltando más y más colores al punto que, el silbido del hombrecito se vuelve naranja y las notas que desgrana con su flauta, toman un tinte azul.
Así las cosas, no demora el ave en transformar sus propios colores y de ese modo, atrae a una pajarita y forman un nido y más rápido que volando, éste se llena de huevitos violeta. Y aunque al hombrecito no termina de acomodarse a la nueva situación, el amor por su pájaro y lo lleva proteger a las aves y al nido, hasta que el vecindario alborotado por la desaparición del verde, le toma el gusto a la incorporación de nuevos colores. Con tanto cambio, el hombrecito se enamora de una vecina y se le atreve a unos versos coloridos (“me gusta la leche blanca, me gusta negro el café, pero lo que más me gusta son los ojitos de usted”) más pierde aquellas cosas que debían mantenerse verdes -como el limonero y la yerba mate- entonces, en búsqueda de un sano equilibrio de colores, el hombrecito sale a recuperar los verdes necesarios y con ellos, ya puede disfrutar la armonía, el amor y el curso tranquilo de la vida, sin sobresaltos por las transformaciones que ella pueda traer aparejadas, sean cuales fueren sus colores.