28.11.06

Wunderding y otros escalofríos


Autora: Olga Drennen, Ilustraciones de: Alejandra Taubin. Colección Libros del Quirquincho de Coquena Grupo Editor. Año de edición: 1990.

Otra vuelta de página por la obra de Olga Drennen y aparece este libro con cuatro historias para sentir mucho miedo. Nuevamente la intención de la escritora es hacer que el lector, lectora y/o lectorcitos transite sobre el filo de la navaja ni más ni menos que para no se sientan seguros en ningún lugar.
¿Hay algo peor que una imagen instantánea nos haga presagiar una tragedia? ¡Sí! Nos dice Olga Drennen- ¡que no nos tomen en serio y nos den algo para la fiebre!...¿Hay algo más terrible que confundir la realidad en el plano de una pesadilla!? ¡Sí! ¡Que descubramos que la pesadilla era la realidad misma, pero ya nada puede volverse a atrás! Para que hagamos pie en algún punto del libro sin empezar a ver sombras que se mueven por todas partes, el tercer cuento nos transporta –con un niño- de una biblioteca a una batalla junto al General San Martín ¡¿qué ocurrente, no?! Pero el protagonista descubre tardíamente que el punto de entrada a un hallazgo fortuito, no siempre es el punto de salida. Y antes de cerrar el libro e irse a la cama con los ojos fruncidos para no ver algo más allá de la oscuridad, llega “Wunderding” un relato que da título a este libro y que nos habla de una “aparición”, el alma desconsolada de una adolescente que busca ayuda para lograr la paz de conciencia de su familia y con ella, poder sumirse en el descanso eterno.

Poemas con disparates


Autora: Elsa Bornemann, Ilustraciones: O´kiff. Colección Biblioteca Bornemann de Alfaguara Infantil-Juvenil. Año de edición 2004.

Este libro de poemas compila algunas de las mejores páginas de la vasta obra de Elsa Bornemann, hay algunos extractos de “El espejo distraído”, de “Disparatario” “Los josecitos”, “Sol de noche”, “A la luna en punto” y algunas bonitas páginas de un estudio y antología publicados bajo el título “En poesía” que incluye trabalenguas y dichos y canciones populares -en verso- de la Argentina, España y Panamá.
En mi opinión, la poesía dirigida al público infantil y juvenil tiene aún mucho para dar, y si bien se puede lograr a cualquier edad un buen acercamiento a la poesía en general, con prácticamente cualquier obra del género, cuando los autores y las editoriales se interesan por ofrecer en el mercado este tipo de trabajo, los padres debemos celebrar que haya una búsqueda entre los actores del mercado editorial por ofrecernos, aún a riesgo, más y mejores libros.
Y digo “a riesgo” porque la poesía es un género de poca demanda, los adultos –en un sentido amplio- no son grandes lectores de poesía y puestos en el rol de “padres compradores de textos” más de uno, frente al vendedor que le ofrece poesía para niños, pensará en el suyo, preguntándose con incertidumbre: “¿le gustará esto?” y terminará comprando otra clase de libros. El problema es que en ese momento, no sólo perderán autores y editores, también perderán los propios niños y los padres, que con esta decisión no sabrán cuánto disfrutan los chicos, desde muy pequeños con la sonoridad de las palabras, cuán divertido les resulta jugar e inventar palabras y cuánta risa da, descubrir que ciertas voces riman.
En mi caso por ejemplo, que de niña tenía un problema “cortazariano” para pronunciar las “erres” (digo “cortazariano” no porque me quiera comparar en algo con Julio Cortázar, sino para que imaginen que tan nasal era mi dificultad) hallé la solución, en realidad fue mi madrina quien la halló, en los trabalenguas –todos plagados de erres- y todavía recuerdo cada uno de los trabalenguas que decía con ella, camino a la escuela, tratando de soltar la lengua.
Por razones simples como éstas y por otras más que se las dejo a los especialistas, espero que muchos padres se arriesguen y compren poesía para sus hijos, cualquiera sea la edad que tengan, si ya están medio grandulones todavía pueden recuperar la poesía perdida con cualquier ejemplar de las Rimas de Becquer o Neruda ú Olga Orozco, Rafael Alberti, Góngora y demás. Si son muy chiquitos, el primer gran encuentro con el género puede darse con libros como éste pensados, con sus lindas rimas y simpáticas ilustraciones, para deleitar los sentidos infantiles e iniciar a futuros lectores y por qué no, escritores de poesías.
Y les dejo aquí un fragmento –sin autorización de la autora, ni la editorial- para que vayan saboreando el menú:
“Para que tu te duermas...
El sueño se escapa
de mi tibia almohada
y trepa a tu cuna
con jazmín bordada.
Alli está esperando
tu sueño enanito
lo veo hamacando entre tus ojitos...”

24.11.06

Qué fácil es volar

"Los ojos por que suspiras
sábelo bien,
los ojos en que te miras
son ojos porque te ven"

Me acercaron este pequeño libro de una vieja edición de Página 12. El español Antonio Machado, tantas veces recitado y entonado por Serrat, tantas melodías que evocan a su Andalucía natal, y que han ido pasando de cassette a CD, de CD a MP3 desde hace tanto tiempo (La Saeta, Cantares, He andado muchos caminos)
Ninguno de los poemas que aquí encontré, me sonaron conocidos. Esta edición constituye una compilación interesante de probervios y cantares, que emanan una chispa de lucidez para el lector adulto y el niño, por la particular selección que se hizo. Los textos son breves y están agrupados, según los libros originales al cuál pertenecen. Una interesante manera de hacer un lugar para la poesía, fuente inspiradora de tantas canciones, dichos y sabiduría popular.

"Moneda que está en la mano
quizá se deba guardar;
la monedita del alma
se pierde si no se da"

22.11.06

Oliverio Junta Preguntas


Autora: Silvia Schujer, Ilustraciones: Oscar Rojas. Colección Pan Flauta, Serie Verde Sentimientos, editado en 1996. Lectura recomendada a partir de los 11 años.

He aquí un libro que merece integrar el listado de clásicos de este blog, Oliverio Junta Preguntas es un favorito indiscutido entre docentes y chicos porque ahonda en los cuestionamientos, miedos, inseguridad, desazón y quien sabe cuántos más sentimientos y pensamientos que puedan rondar por la cabecita de cualquier niño que está en proceso de aprender que “eso” de crecer, no es tarea fácil.
Oliverio ha comenzado su búsqueda y reconocimiento abriendo un registro de preguntas y así empieza a llenar un cuaderno de tapas duras con preguntas grandes y chicas, preguntas interesantes, preguntas sin sentido, preguntas de mujeres y de varones, con respuestas o sin ellas, en fin, preguntas de toda clase y cuando cree que ha reunido todas las preguntas posibles y empieza a notar que aparecen preguntas repetidas en la infinidad de preguntas acumuladas justo en ese momento, descubre a una chica que le gusta y de la nada, el contador parece volver a cero y empieza de nuevo a surgir preguntas que hasta entonces no había acopiado: “...¿quién es esa chica? ¿cómo se llama? ¿por qué es tan linda? ¿le hablo o no le hablo?...”
Pero el mundo de Oliverio no se basa sólo en preguntas, está lleno de vivencias que comienzan cuando su mente deja el aula y se cuela en una nave espacial rumbo a la luna ¿y qué le reprocha justamente su maestra? Por supuesto ¡que está siempre en la luna! Y también hay momentos de gran incertidumbre, como aquel en el que se ve impelido a confesar una travesura porque no sabe cómo arreglar una guitarra que le ha confiado su primo y que yace falta de tornillos en su estuche. Incansable, Oliverio aprovecha un corte de luz para montar un teatro de sombras chinescas en su cuarto, pero las figuras que se alzan inmensas en la pared de su cuarto lo llenan de temor y otro día, se le ocurre que puede desarrollar poderes telekinéticos para ordenar su habitación y hay un episodio más en la vida de este niño y guarda relación con uno de los grandes problemas de la infancia: ¿cómo responder a los desafíos que nos plantean los amigos? ¿hay que aceptar el desafío o quedar ante todos -lisa y llanamente- como un cobarde? ¿uno “que tuvo miedo”? Como epílogo, la autora impulsa a Oliverio a responder como se debe a otro de los grandes interrogantes de la infancia: ¿qué vas a ser cuando seas grande? Pero ese final no lo cuento porque para un libro como éste, nada mejor que un interrogante abierto.

Un día de lluvia


Autora: Anna Millbourne, Ilustraciones: Sarah Gill. Usborne Publishing Ltd, año 2005

Tres amigos de paseo por el campo durante una tormenta es el prolegómeno para que los más chiquitos hallen respuesta a sus preguntas de porqué llueve, cómo se forma la lluvia y cómo se disipa un cielo gris plomizo. Poco texto, grandes y encantadoras ilustraciones, con un toque finísimo de humor, retratado en una bota roja que se atasca en el barro, o en un calcetín rayado que se ventila cuando el chubasco cesa. En cada página hay detalles precisos sobre el fenómeno “lluvia” y también, un convite visual a que los chicos disfruten mirando un apacible paisaje campestre que a lo largo del libro, despeja sus negros nubarrones para abrirse a un mágico arcoiris

21.11.06

Sombras y temblores


Autora: Olga Drennen, Ilustraciones: Manco. Colección “Los verdes de Quipu” de Ediciones Quipu. Editado en 1992

La contratapa de este libro reza “cuentos inquietantes donde lo extraño, lo inesperado y por que no, lo siniestro se juegan en el mundo de todos los días...” ni más ni menos puede esperar el lector de esta pequeña “obra maestra” de terror escrito por una experimentada escritora de este género que, entre los niños, tiene adeptos fanáticos.
Aqui no hay monstruos poliformes, no hay vampiros que acosan en las sombras de la noche, ni locos asesinos inmortales que vienen a cobrar venganza al mundo de los vivos...este libro está lleno de misterios que, desde su simplicidad, nos va dando escalofríos, hacemos un viaje en tren rumbo a casa pero el viaje termina en el mismo sitio de partida y ese destino trunco, nos permite descubrir cómo, en un segundo, se puede cruzar ese umbral que nos lleva a un punto sin retorno. La locura es otro tema en este libro y de nuevo, la autora con delicados toques de hada nos conduce por el texto para sacudirnos luego, cuando descorremos inocentemente el velo que oculta tras un juego de niñas, una horrible verdad.
Y con recursos que nada tienen que ver con el lugar común del género, surge a los ojos de una nena una realidad que luego no es y que resulta imposible de explicar “Mejor me callo” se llama este cuento donde ha desaparecido un amigo -inexistente para todos- en una casa que de un momento a otro no es más que un baldío y junto a una vecina nueva a la que nadie vio jamás instalarse en el barrio con su familia.
Dos cuentos más, a cuál más sobrecogedor, completan este libro, uno habla de las premoniciones, esas señales de otra dimensión que tratan de indicarnos que algo va a ocurrir y que ocurren inevitable y fatalmente. El otro habla de la posesión más allá de la muerte, un amor desmedido, enfermo y lo suficientemente poderoso como para llevarnos a un lugar donde, supuestamente, ya no vamos a sufrir. Recomendado para lectores a partir de los once años, este libro de Olga Drennen es una joyita un poquitin filosa para los lectores que reclaman “uno de miedo”, pero nunca está demás, entre tanto alabanza a Stephen King, reconocer y valorar que en nuestro país, existan producciones tan interesantes como ésta.

El cuento de las mentiras


Textos recopilados por Juan Moreno y Margarita Barloschky; Ilustraciones: Sanyú. Colección Pan Flauta de Primera Sudamericana. Editado en marzo de 1996.

Personalmente, pertenezco a esa generación que creció cuando sólo había cuatro canales de TV y la familia podía disponer que los chicos no vieran más de una hora diaria de televisión, entonces jugaba mucho, andaba en bicicleta, visitaba casas vecinas pero sobre todo, leía. No leía porque hubiese en mí, por esos años, una ávida lectora, leía porque mi mamá en cuanto le iba con la sonatina de “me aburro” su única respuesta era “lee”. Y así, cuando languidecía por la casa a la hora de la siesta los fines de semana, cuando en vacaciones al calor agobiante los cubitos de hielo de la vieja Siam no eran más que un gran charco de agua tibia, o los días de frío o de lluvia cuando suspiraba sin encontrar qué hacer, la voz omnipresente de mi madre con su “lee” me llevaba a la biblioteca –variada, pero no muy grande- de mi casa, donde me esperaban: Un diccionario viejísimo, la Biblia, el Martín Fierro, el Quijote de la Mancha, varios tomos del “Lo sé todo”, una serie de clásicos de una colección tan maltrecha que se me desarmaba en las manos, Los cuentos de la selva y un volumen de edición española con leyendas de todo el mundo.
Eran tiempos en los que cualquier niño/a acumulaba saber enciclopédico, la formación religiosa grababa en nuestra memoria las parábolas de Jesucristo y las máximas parecían salir de todos los lados, hasta de las frases que había en el anverso de las hojas de un calendario. Creo que atravesada en uno y mil modos por la influencia de todas esas páginas que mis dedos recorrieron infinidad de veces en mi infancia es que me detengo a leer frases célebres hasta en los sobrecitos de azúcar y adoro las fábulas, esas narraciones populares anónimas y sin tiempo, que tenían como finalidad dejar una enseñanza altruista en los lectores; sé que es un fin baladí el que persigue este tipo de lecturas, también sé que esta clase de textos no forman parte ya de la corriente en la que se orienta la literatura para niños y jóvenes, pero cuando alguna historia de éstas se me escapan de los labios para entretener a los hijos de mis amigas y los chicos se detienen a escucharme y prestan atención y luego los oigo elaborar sus propias reflexiones respecto de estos cuentos, me gana la emoción de pensar que aunque estén fuera “de onda” algo mágico hay en ellos y que el mensaje que conllevan aún no debe haber muerto si son capaces de llegar al corazón de una generación veloz e inteligente en muchos aspectos, pero también aturdida por el consumismo desmedido, los jueguitos de la computadora, los mensajes de texto del celular y la comida feliz.
Por eso celebro que existan libros como este de Juan Moreno y Margarita Barloschky que, justamente, reúne cuatro antiguas historias populares, la primera de origen egipcio (el mismo que le da el título a este libro) y otras tres surgidas de la cultura árabe, turca e iraquí, respectivamente. En ellos, un pobre pescador debe defender la honorabilidad de su hermosa mujer de la lascivia de un rey; un fakir corrige la conducta de un comerciante inclinado al robo y la mentira; un padre le enseña a un hijo que el dinero dilapidado de la fortuna familiar ha de permitirle distinguir a sus verdaderos amigos y un sabio alecciona a un hombre rico acerca de la piedad y el respeto que debe a su servidumbre. Historias con moraleja sin más ni más, para todos los que sabemos disfrutar de las antiguedades.

17.11.06

Aventuras y desventuras de Casiperro del Hambre


Autora: Graciela Montes; Ilustraciones: Oscar Rojas. Colección Los libros de Boris, Ediciones Colihue, ed. 1995.

Todas las viscisitudes que puede enfrentar un verdadero trotamundos están reunidas en la vida de Casiperro, un can callejero que nace a la desventura en el momento mismo en que sale del útero materno, como el onceavo cachorrito de la camada de una perra flaca, abandonada y mal nutrida, que no tiene nada más que diez tetas.
Casiperro no era esperado y este hecho singular signa su existencia pues, o ha nacido dueño de una voracidad dificil de satisfacer o, justamente, porque ha tenido que luchar desde el principio por un lugar vacante para alimentarse –lugar que obtenía cuando alguno de sus hermanitos quedaba saciado de leche- se siente acechado por una sensación feroz de hambre, que lo obliga a pensar en comida todo el tiempo.
Perseguidos por la miseria, la mamá y sus hijitos sobreviven, como pueden, gracias a la caridad humana que no ofrece las mieles de un verdadero alimento para derrotar el hambre perruno, sino más bien hace entrega de un montón de sobras, buenas para sacarse a los mendigos de encima, aunque sea por un rato.
De ahí en más, desde la visión de este perrito nos asomamos a todos los sinsabores, horrores, dolorosas verdades y alegrías momentáneas que la realidad les reserva a los que viven condicionados por la más absoluta pobreza: los perritos son separados en base a una selección: los más fornidos y sanos se van primero, los machitos se eligen antes que las hembras, los muy traviesos vuelven a la calle o pasan de mano en mano hasta dar con un dueño que los soporte. Pero a veces el perro no está hecho para el dueño que le toca en suerte y es por eso que sobrevienen las fugas, las hostilidades de la calle, de nuevo el hambre que empuja al robo (robo de comida en una quinta) y la caída tras las rejas de una perrera y vuelta a sortear el destino entre buenos y malos compañeros de celda y otra vez, probar con la adopción de un lindo hogar que mitigue las heridas del alma, pero el amor, o el enamoramiento perruno, se cruza con Casiperro y lo lleva por accidente, a un laboratorio donde se persigue la eterna juventud, experimentando con la vida de animales que nadie va a reclamar. En este libro, metáfora de estos tiempos donde sobrevivir está a la orden del día, sobran los episodios para reír y también para abjurar de la raza humana, pero hete aquí que alguien aparece y recompone la situación de Casiperro ofreciéndole dos elementos esenciales para su existencia: cariño y un nombre, un nombre que le permite cobrar existencia y confiar que el futuro tiene sitio de sobra para todos.

16.11.06

Sobre el oficio de contar y brindarse

Quiero compartirles mi experiencia, a propósito del arte de narrar. Hace unos meses, 9 para ser exactos, tuve la suerte o destino, de conocer a la persona que supo interpretar con sus pinturas, la esencia de unas historias que tenía escritas sobre gatos.
Nos sumergimos juntas en un trabajo de pura intuición y dedicación. Tras redondear las historias, fuimos depurando el sentido de cada ilustración, aprendiendo sobre la marcha el diseño de un libro de estas características .
Desde entonces hasta hoy (que estamos dando los retoques finales) muchas láminas con el gato Florentino, han ido y regresado entre mails e impresiones.

9 meses después, como si el número implicara poca cosa!, tuvimos la oportunidad de oficiar de narradoras en una escuela. Con unas cuántas láminas impresas, nos dedicamos a contar las dos historias, mientras mostrábamos a Florentino pintado con cielos de acuarelas azules y planetas multicolores.

La devolución en miradas de asombro, en comentarios, en observaciones acertadísimas! nos llenaron de amor, nos dieron un nuevo impulso para afirmarnos en esta tarea. Contando un cuento, la voz de la intuición toma vida en una voz real. Es una manera de brindarse, un acto amoroso donde hay mucho juego, sorpresa, diversión. Infancia, pues.

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15.11.06

Por qué les gusta tanto escuchar cuentos a los chicos????

Esta es una colaboración de Marta Castelli

Hola soy Marta de nuevo.
Se acuerdan que les conté si es importante leer a los chicos y narrarles?
Ahora les cuento por qué les gusta tanto...


Cuando un chiquito o no tanto escucha una narración, tanto oral como leída, sabe que se sumerge en un mundo irreal, un mundo de fantasía y si hay un enojo o una pelea, o retos o miedo, es tan solo en ese momento de fantasía e irrealidad. Este momento comienza con "Había una vez"... y termina con "Colorín colorado"...En ese tiempo sabe que se traslada a lo irreal, a lo fantástico, que tal vez lo pueda relacionar con su familia, sus papás, hermanitos o alguien más que puede o no estar cerca suyo. Sabe que cuando la Gatita Moruña se puso tacos altos es solo en el cuento, que NO ES REALIDAD...
Cuando el cuento terminó siente una sensación de alivio y de relax, que es percibida por el narrador. Esto se podría traducir así: "terminó la fantasía"...

Hay una constante que se mantiene siempre: Lo que gusta a un niño le gusta a un adulto. El niño no posee prejuicios, está libre de ser juzgado por su opinión, expresa lo que siente.
Recuerdo cuando narraba en televisión observar las caras de los cameraman y el personal del estudio, permanecer parados, estáticos hasta que el cuento terminaba, porque no querían perder el final, y después seguir con su labor...
El cuento no tiene límites de edad. Decimos que es para 0 meses hasta ...

Hace unos días estando en casa de mi anciana madre (mi primera narradora), llegué a su cocina cantando una canción que ella me cantaba cuando era niña. Inmediatamente unió su voz a la mía y las dos cantamos. Mi hija Florencia (23) y Ramiro (26), su novio se miraron "atónitos" y dejaron en suspenso la tostada del desayuno, hasta que la canción terminó. Observé sus rostros y percibí ese relax. Recordé aquellos años de la infancia que ya no están más...

Bueno en el práximo les cuento cómo se narra un cuento.

Marta Castelli
Maestra Jardinera y Documentalista
Ex narradora y animadora de 7 Club Infantil

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14.11.06

Lecturas divertidas para ver, asociar y aprender


Texto: Beatriz Ferro, Ilustraciones: Elena Torres, Serie “Me asomo y me asombro” de la Colección Rincón de Lectura, editada por Puerto de Palos S.A. Casa de Ediciones, año 2005.

La mirada de los niños sobre el mundo que los rodea es tan particular como todo en ellos mismos pero a veces, esa mirada necesita de un empujoncito que los estimule a ver mejor para descubrir más a partir de una misma asociación y, si ese planteo surge de la observación a conciencia de un objeto cotidiano, la experiencia resulta mucho más enriquecedora.
Bajo esta premisa, la Serie “Me asomo y me asombro” presenta tres titulos dirigidos a niños a partir de los cinco años (aunque yo se los leo a mi hijo de casi tres años y le fascinan) se trata de “Hoy función con taza, tacita y tazón”, “Paraguas para jugar” y “¿Sólo un sillón o un montón?”
La idea es muy simple, el primero de estos libros nos demuestra que una taza puede ser una mano si nos ayudamos con ella para tomar agua, un sombrero de explorador si estamos en la selva o una pecera si somos un gatito y lengueteamos en ella porque tenemos sed; “Paraguas para jugar” propone descubrir o redescubrir en que tantas formas podemos guarecernos de la lluvia y entonces, un paraguas puede ser un periódico, la copa de un árbol, el toldo de un restaurante; de igual modo “¿Sólo un sillón o un montón?” nos motiva a ver un sillón en un escalón, en la copa de un árbol, en un fardo de paja o en un gran edificio, en el caso de tener el tamaño de King Kong. Cada libro da un giro final para afianzar la idea de que cada objeto mencionado en el título es lo que es, pero para ese momento, el pequeño lector ha recorrido –guíado por el texto y las sencillas y bellas ilustraciones que acompañan- un sinnúmero de posibilidades que lo ayudan a pensar cómo, a cada momento, unas cuantas cosas dejan de ser lo que son por un ratito, cuando las ponemos a funcionar de otro modo, de acuerdo a nuestros gustos, necesidades e intereses.

"Está llena de universos"


El autor es Liniers, caricaturista argentino. Visto en su bitácora

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10.11.06

El arte de narrar

Hace muchos, muchos, muchísimos años, hubo gente que contaba historias: Aedos, bardos, rapsodas, juglares, trovadores, chamanes, griots, hakawati, fabulatori, cuenteros...Desde siempre, el ser humano ha vivido como necesidad el deseo de contar historias y con ellas recrear la experiencia, reconstruir el mundo y hacerlo más acorde con sus deseos.
Contar historias fue siempre un modo de transmitir valores culturales, visiones del mundo.Cuando la escritura y la lectura no eran bienes al alcance de todos, los portadores de la palabra, ante público de todas las edades, reinventaban el mundo, transmitían el saber de la época, hacían reír y llorar a través de leyendas, historias reales, poesías, canciones y cuentos.
Sus voces se escucharon con igual atención en palacios y plazas, en los caminos, en ferias y mercados o alrededor del fuego.
Pero, a medida que la gente aprendía a leer y escribir, la figura del narrador de cuentos e historias fue perdiendo importancia hasta casi desaparecer. Sólo en pequeños lugares sobrevivió la figura del cuentero y el arte de contar historias se mantuvo vivo. En un mundo y una época en la que la comunicación entre las personas es cada vez menor por causa de las prisas, el trabajo, el colegio, la falta de tolerancia y comprensión, contar cuentos supone una forma de comunicación en la cual, usando voz, cuerpo y palabra, el ser humano comparte con sus hermanos todo lo que realmente es.
La colega Gabriela Rodriguez me pasó este texto que apareció en el grupo de correo CHOIQUE; me encantó. Por cuestiones de espacio reproduzco solo esta parte con las disculpas del caso.

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un cuento chino!

Reconozco que me siento especialmente atraída por otras culturas. En el marco de esta confesión, fui capturada por este libro que contiene historias para niños basados en cuentos populares chinos. La belleza de los dibujos, el contenido de las historias y el estilo de su narración, funcionan como un universo en sí mismo, ofreciendo una lectura que despliega la fuente milenaria de inspiración de estos cuentos.

Disfruté particularmente de "El pincel mágico", historia que narra la odisea de un niño pobre que transforma su realidad con un pincel y conforme los pinta, sus sueños se vuelven reales. Tanta buena suerte, captará la atención del emperador... pero qué sucede cuando la magia es un don natural?







Editado por Grupo Editorial Norma. año 2004
Textos Melba Escobar
Ilustraciones Olga Cuéllar

El zoológico


Textos: Francoise de Guibert, Ilustraciones: Isabelle Assemat. Colección Mi Pequeña Enciclopedia Larousse. Lectura recomendada a partir de 3 años.

Nada como recrear un paseo por el zoológico mirando un libro con ilustraciones divertidas y datos abundantes sobre distintas especímenes del reino animal de todo el mundo, desde los favoritos de los chicos como el león, los monos y el elefante, hasta algunas menos populares entre los gustos infantiles como el canguro, las serpientes y las gacelas. No faltan los animales de grandes cuernos como el búfalo, ni aquellos pintorescos como la cebra y la jirafa.
Entre los primates se describen hábitos y preferencias de orangutanes, gorilas y chimpancés por un lado y por otro, el gibón, el lemur ratón y el maki.
En las páginas dedicadas a los felinos, los niños aprenderán a identificar por las características de su pelaje a tigres, leopardos, guepardos, panteras de la nieve y panteras negras. Y si quieren saber más sobre los grandes mamíferos de la selva, aquí no falta la información sobre elefantes, rinocerontes e hipopótamos.
También hay un sitio que nos relata algunos datos significativos sobre los osos: pardos, polares, pandas; los cocodrilos y algunos reptiles como la cobra, la pitón y los camaleones. Y no faltan las aves, representadas por las de plumas más brillantes y coloridas: flamencos, guacamayos, tucanes y cotorras, con una mención al avestruz, por ser el ave más grande que habita el planeta.Y como cierre, un breve compilado de datos curiosos como la super nariz de los monos násicos, el peso equivalente a ocho autos del elefante y la lengua del camaleón, equivalente en su largo, a una vez y media del tamaño de su cuerpo.

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9.11.06

Barbanegra y los buñuelos


Autora: Ema Wolf, ilustración de tapa: Sergio Kern. Colección Libros del Malabarista, Ediciones Colihue, Ed. 1995

Un libro de ésos a los que Ema Wolf nos acostumbra y nos hace lecto-dependientes, dependientes de su humor, sus personajes desopilantes y sus historias donde todo puede ir aún más allá de lo imaginable. La autora arranca con una historia de piratas, esta vez, un temible capitán llamado Barbanegra que se hace a la mar antes de que su mamá baje del barco y ahí nomás, la vieja (con cariño, Barbanegra) empieza a tejer tricotas para toda la tripulación y ni bajo el calor más agobiante está permitido que un marinero se quite el “pulovercito de mamá Barbanegra” pero alli no termina la tortura, la Señora Trementina, que así se llama, también prepara los buñuelos más duros de los que tenga memoria el mundo y guay de aquél que se niegue a comerlos –sobre todo porque el nene de mamá, promedia una ingesta de cuarenta buñuelos diarios sin perder un diente, mientras los pobres piratas no les queda una pieza dental en la boca, con la que sujetar las espadas en el momento del abordaje.
También conoceremos al hada Tomasoli, sin cuya intervención la suerte de Cenicienta sí que hubiera sido otra, es un secreto de modo que guarden discreción respecto esto pues, esta hada no sabía hacer con la calabaza nada más que dulce y por eso, la verdad verdadera es que la joven heroína de la historia tuvo que ir “a pata” a la fiesta y no perdió un zapatito, sino que dejó al salir el que más le molestaba, luego de tamaña caminata.
Otra verdad develada gracias a este libro es el nombre real de un virrey a quien la historia recuerda como Olaguer y Feliú: pues bien, el apellido del ilustrísimo señor era sólo Olaguer, mientras que Feliú se llamaba un gato que consiguió –treta gatuna mediante- llevar nuevamente al palacio a los trescientos cincuenta y nueve michifuces que habían sido expulsados por orden del virrey.
Un hombre se ha perdido y llama a un sagaz detective para encontrarse a sí mismo y el misterio se resuelve siguiendo la pista de dulces y otras exquisiteces que se esconden en la heladera, incluido al mismísimo señor extraviado.
Para conmover al más guapo, está la historia de “las medias hermanas”, dos medias que un descuidado soldado de la infantería escocesa separa por error (bah, pierde una) y las infortunadas quedan a océanos de distancia una de la otra hasta que, un final telenovelesco, las vuelve a reunir.Y para finalizar, en este libro nos encontramos primero, con un investigador que estudia la vida de los alces y sin querer, termina en un enredo amoroso con una hembra de esa especie, de quinientos kilos y luego, con un sombrerero que durante una tormenta, termina alojando bajo su gigantesco sombrero vecinos, animales, gente de otros pueblos, embajadores, gente de otros países, animales salvajes, gente de otros continentes y así, hasta que cesa la lluvia y “todo vuelve a la normalidad”.

FELICES 80 AÑOS, BIBLIOTECA POPULAR SARMIENTO


Y ... VAMOS POR MUCHOS MAS!

¿Para qué leerles a los chicos?

"Por que hay que leerle a los chicos, a nuestros hijos, nuestros alumnos...?"
Contribución de Marta Castelli

Es muy importante para formar dentro de ellos y que ellos se formen su propia imagen mental. Cuando el niñito esta escuchando esta haciendo dentro de su mente la imagen de lo que escucha, enriqueciendo su creatividad y su imaginacion. Es por esto que es muy importante la narracion y la lectura, si no tiene imagenes mucho mejor, para no coartar su imagen mental.

El pensamiento del niño es muy similar al pensamiento del hombre mitico, en el cual aparecen las repeticiones y los numeros miticos. Es por eso que nos va pedir una y mil veces que le repitamos el mismo cuento "exactamente igual". De aqui entonces Los 7 Enanitos, Los 3 chanchitos, Los 7 cabritos. Son numeros miticos que se trasladan a sus historias y sus repeticiones.

Quien no ha tenido una abuela, tio, hermano que le narraba algun cuento cuando era chiquito...?
En la medida que le narremos y leamos a nuestros niñitos estamos formando los lectores adultos. Tan solo CINCO MINUTOS antes de dormir son suficientes para dejar que la mente vuele e imagine, y cuando crezca sea un amigo de la lectura...."

La que escribe es Maestra Jardinera y Bibliotecaria Docuentalista. Ex narradora y animadora del Programa 7 Club Infantil de Television. En el proximo blog seguimos...
MARTA CASTELLI

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8.11.06

“Stéfano” de María Teresa Andruetto


Por Ester Liva

Stéfano de María Teresa Andruetto es una novela posible de ser leída, interpretada y disfrutada por personas de distintas edades.

Evocación, memoria y relato puesto en función de una atmósfera llena de imágenes que nos hacen avanzar y dar pasos hacia atrás para ir construyendo la identidad de un joven inmigrante, lleno de carencias que fluctúa entre los deseos de recuperar lo perdido y encontrar algo nuevo.
Toda la obra presenta una oscilación constante, repetida y hasta obstinada entre dos polos que pueden ser: el pasado y el presente, las partidas y las llegadas, el pueblo pequeño y la vastedad de la Pampa, lo perdido y lo encontrado, el movimiento constante del protagonista-su búsqueda-y la quietud o… el camino y el hogar.

Ausencia y presencia.(la madre vuelve cada noche con su voz y su presencia se hace más potente cuando se entera que va ser padre, y Ema es la receptora de toda su nostalgia y a la vez la que estará con él cuando llegue la quietud, el encuentro de su lugar.
Una mandolina expresa pena y soledad y a la vez representa la vuelta al hogar ¿a qué hogar? El que dejó atrás o el que está buscando?

El presente va ensamblado textos dentro de otros textos que llevan al pasado.
Desde el inicio se vislumbran dos planos y también la sensación de que hay un puente construyéndose lentamente desde ambas orillas: todo adquiere una fuerte significación en el entrelazamiento constante de dos mundos.
El cambio de las voces narradoras y de los tiempos del relato son estrategias que borran todo encasillamiento y apuestan al potencial literario.
Es una historia real, dura pero rica en cuanto a la poética del discurso que se va mostrando a través de gestos repetidos que golpean la memoria como las olas sobre las rocas, de la ternura en la voz materna que llama al protagonista con el diminutivo “Stefanín”, del juego triste que disimula la carencia con la pregunta: te vas a comer lo blanco o lo amarillo del huevo?, de aprendizajes y crecimiento, de decepciones , amistades, experiencias iniciáticas en las lídes del amor que van ayudando en el paso hacia la madurez, de autoconocimiento, de exploración del mundo interno del protagonista, de preguntas dolorosamente fuertes que parecen retóricas y que sin embargo se van respondiendo sutilmente en la trama del relato.
Los hilos invisibles están trazados con gran maestría en el relato y los vamos descubriendo como si estuviéramos quitando velos: La madre de Stéfano agitando sus manos, lejos… y la última recomendación: “busca a Chiara”, ya encaminan los pasos del protagonista hasta aquella puerta verde donde una jovencita de presillas en el pelo y vestido con flores abre por fin la puerta…
A través del camino largo y lleno de zozobras el tiempo es vasto y lento (subjetiva)
Sin embargo Stéfano tiene sólo 20 años. Esa búsqueda tal vez ha durado tres o cuatro años.
El tiempo real donde se aquieta esa búsqueda, allí donde está su hogar (Ema) donde el sosiego puede conjurar los dos tiempos y puede construir su mundo posible.

7.11.06

La torre de cubos


Autora: Laura Devetach, Ilustración de tapa: Leticia Uhalde. Colección Libros del Malabarista, Ediciones Colihue. Año de edición 1994

Estos cuentos tienen sorpresas, son sencillos, realistas, están contados con total naturalidad y sin embargo, son muy especiales porque bajo la mirada de un niña, sin solución de continuidad, nos asomamos a un mundo que ni sospechábamos y que ella ha descubierto no porque un hada madrina vino de la nada y la tocó con su varita mágica, ni porque le ha pedido un deseo al genio de una lámpara y mucho menos porque cuenta con los recursos de ilusionismo de un Harry Potter. No, aquí una simple niña mientras espera a su mamá que ha ido a hacer las compras, detiene la construcción de una torre de cubos para incluir una ventana y esa ventana, por la que mira sin querer, se abre a un paisaje de ensueño, donde unas cabras blancas suben y bajan por una montañita de colores, los mismos colores de sus cubos.
También aparecen un barquito con marineritos de papel ansiosos de encontrar el mar y un deshollinador que busca el Obelisco en Buenos Aires, al que imagina como una gran chimenea que debe necesitar de sus servicios pero se lo encuentra habitado por un sinnúmero de ruidos: bocinas, sirenas, motores y todos los sonidos que pueden conglomerarse en una gran ciudad. Una y otra vez aparece por estas páginas, un personaje inesperado para estos tiempos de grandes efectos especiales, es el monigote, esa emblemática figura “palito” que hace algunos años (estoy hablando de un tiempo en que no existía el marketing de los dibujitos y era posible, por ejemplo, salvaguardarse de la influencia de los Power Rangers) inundaba en miles de formas cuadernos, paredes y pizarrones. Una historia nos cuenta de un monigote que escapa de un muro para hacerle ganar un concurso de dibujo a Roque, un nene que está triste porque ha sigo injustamente castigado. Y otra historia, presenta un sinnúmero de monigotes habitando la pared de una casa humilde, donde una niña imagina un pueblo casitas de colores y lo dibuja con un pedazo de carbón entre las manchas de humedad de un muro de la cocina llena de goteras; y la niña descubre allí también que sus trazos cobran vida pero no pueden hablar y refunfuñan voces incomprensibles, hasta que una milagrosa sopa de letras les otorga el poder del habla y los dibujos parlotean sin cansancio. Y a propósito de esto último, esta recuperación de la palabra de parte de los silenciados representa toda una metáfora de la propia vida de la autora, que dedica estos cuentos a todos los maestros que veinte años atrás a la fecha de edición que aquí se presenta, hicieron circular estas historias cuando no estaba permitido hacerlo. No esta nada mal entonces, desempolvar este libro y recuperar para todos, estas historias (terribles, como podrán suponer) de las que quien sabe porqué, alguien quizo protegernos.

Javier Villafañe

Javier Villafañe con Maese Trotamundos en Buenos Aires en 1984
Javier Villafañe es considerado el pionero de los titiriteros argentinos. Según lo que es casi una leyenda, se decidió por este arte a partir de la visita de Lorca y sus "Títeres de cachiporra" en 1933.
Compartamos ahora "Los sueños del sapo"de Javier Villafañe

Una tarde un sapo dijo:
–Esta noche voy a soñar que soy árbol. Y dando saltos, llegó a la puerta de su cueva. Era feliz; iba a ser árbol esa noche.
Todavía andaba el sol girando en la rueda del molino.
Estuvo un largo rato mirando el cielo. Después bajó a la cueva, cerró los ojos y se quedó dormido.
Esa noche el sapo soñó que era árbol. A la mañana siguiente contó su sueño. Más de cien sapos lo escuchaban.
–Anoche fui árbol –dijo–, un álamo. Estaba cerca de unos paraísos. Tenía nidos. Tenía raíces hondas y muchos brazos como alas, pero no podía volar. Era untronco delgado y alto que subía. Creí que caminaba, pero era el otoño llevándome las hojas. Creí que lloraba, pero era la lluvia. Siempre estaba en el mismo sitio, subiendo, con las raíces sedientas y profundas. No me gustó ser árbol.
El sapo se fue, llegó a la huerta y se quedó descansando debajo de una hoja de acelga. Esa tarde el sapo dijo:
–Esta noche voy a soñar que soy río.
Al día siguiente contó su sueño. Más de doscientos sapos formaron rueda para oírlo.
–Fui río anoche –dijo–. A ambos lados, lejos, tenía las riberas. No podía escucharme. Iba llevando barcos. Los llevaba y los traía. Eran siempre los mismos pañuelos en el puerto. La misma prisa por partir, la misma prisa por llegar. Descubrí que los barcos llevan a los que se quedan. Descubrí también que el río es agua que está quieta, es la espuma que anda; y que el río está siempre callado, es un largo silencio que busca las orillas, la tierra, para descansar. Su música cabe en las manos de un niño; sube y baja por las espirales de un caracol. Fue una lástima. No vi una sola sirena; siempre vi peces, nada más que peces. No me gustó ser río.
Y el sapo se fue. Volvió a la huerta y descansó entre cuatro palitos que señalaban los límites del perejil. Esa tarde el sapo dijo:–Esta noche voy a soñar que soy caballo.
Y al día siguiente contó su sueño. Más de trescientos sapos lo escucharon. Algunos vinieron desde muy lejos para oírlo.
–Fui caballo anoche –dijo–. Un hermoso caballo.
Tenía riendas. Iba llevando un hombre que huía.
Iba por un camino largo. Crucé un puente, un pantano; toda la pampa bajo el látigo. Oía latir el corazón del hombre que me castigaba. Bebí en un arroyo. Vi mis ojos de caballo en el agua. Me ataron a un poste. Después vi una estrella grande en el cielo; después el sol;
después un pájaro se posó sobre mi lomo. No me gustó ser caballo. Otra noche soñó que era viento. Y al día siguiente dijo:–No me gustó ser viento.
Soñó que era luciérnaga, y dijo al día siguiente: –No me gustó ser luciérnaga. Después soñó que era nube, y dijo: –No me gustó ser nube.
Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua. Otra noche soñó que era viento. Y al día siguiente dijo:
–No me gustó ser viento. Soñó que era luciérnaga, y dijo al día siguiente:
–No me gustó ser luciérnaga. Después soñó que era nube, y dijo:–No me gustó ser nube. Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua.
-¿Por qué estás tan contento? -le preguntaron.
Y el sapo respondió:
-Anoche tuve un sueño maravilloso. Soñe que era sapo.

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6.11.06

¡Buenas noches!


Textos: Agnes Vandewiele, Ilustraciones: Vincent Desplanche. Colección: Mi Pequeña Enciclopedia Larousse. Año de edición 2005. Lectura recomendada a partir de 3 años.

¿Por qué los chicos se tienen que ir a dormir y los adultos se pueden quedar levantados? A la hora de los cuestionamientos infantiles, que no faltan sobre todo, al momento de mandarlos a la cama, se puede echar mano a este libro y demostrarles a los niños cómo y porqué, todos cumplimos un ciclo de vigilia y de descanso en nuestras vidas, grandes y chicos, en la ciudad y en el campo y sepan, que mientras ellos duermen y recuperan energía, toda clase de seres vivos labran intensa y pacientemente la vida nocturna.
No es un gran texto y en esta colección los hay mejores, incluso muy buenos para la edad a la que está dirigido; pero cumple su cometido de entretener y brindar un poco de información: por qué llega la noche, las estrellas y las fases lunares, cómo duermen algunos animales, cómo son las noches de invierno y las de verano, qué pasa al otro lado del planeta y un resumen de noches extraordinarias como la noche polar y fiestas como la de San Juan, Santa Lucía o Año Nuevo.
Los niños encontrarán en “¡Buenas noches!” reflejadas muchas de sus propias vivencias, algunas de las cuales los hacen reticentes a ir a acostarse: por qué se sienten cansados, la rutina de cepillarse los dientes, ir al baño y ponerse el pijama para dormir, qué pasa mientras dormimos: si roncamos, si hablamos, nos hacemos pis y cómo todos -lo querramos o no- transitamos ese terreno misterioso de los sueños y las pesadillas.
También pueden comprender la relación entre algunos ruidos nocturnos que se oyen por la casa o por el barrio, al ver gatos y ratones que andan despiertos en la noche, mientras los perros duermen pero están alertas y qué pasa en el jardín: cómo reaccionan las plantas y las flores cuando no hay sol, qué hacen los insectos, los sapos, las lechuzas, babosas y caracoles y además, el libro ilustra a los niños acerca de la vida noctámbula de animales salvajes como el castor, el búho, los conejos, los lobos o el hipopótamo. Por último, otros ruidos nocturnos en la ciudad están vinculados a otros aspectos de la noche: los sitios bailables, restaurantes, cines; así como a los oficios y profesiones que no se detienen aún cuando se termina el día: pilotos de aviones, trabajadores de imprentas, panaderos, médicos y enfermeras, pescadores, bomberos y conductores de trenes.

4.11.06

Cuentos y títeres


Autor: Javier Villafañe, ilustración de tapa: Myriam Holgado. Colección Libros del Malabarista, Ediciones Colihue, año 1994.

Poeta, dramaturgo y titiritero, Javier Villafañe desarrolló una obra fructífera por la que obtuvo, entre otros, el Primer Premio Municipal de Poesía y el Premio de Honor del Fondo Nacional de las Artes en 1988; paralelamente a su tarea de escritor, fue precursor en la titánica tarea de llevar sus funciones de títeres de pueblo en pueblo (labor que lo hizo conocido en el Interior del país y en distintos países de Latinoamérica) en compañía de Juan Pedro Ramos –amigo y también titiritero-, a bordo de su carreta La Andariega, en la que nunca estuvo ausente el Maese Trotamundos, títere de cabecera de Don Javier y presentador de sus espectáculos.
Bajo el título “Cuentos y títeres” asoman aquí un poco de los elementos artísticos que conformaron aquella pócima con la que el autor supo deslumbrar a grandes y chicos, mezcla de artista popular con dramaturgo, mezcla de contador de cuentos (que no es lo mismo que cuentista) con la lírica simple y acertada del poeta. Al leer estos textos no se puede tomar distancia entre el escritor y el titiritero, una tarea influencia a la otra, y así como muchos escritores hacen sus novelas de un modo que están listas para ser llevadas al cine, los trabajos de Javier Villafañe dificilmente puedan ser leídos sin imaginar inmediatamente la puesta en escena de sus palabras y a los títeres tomando su lugar en la narración.
Entonces aparece Santiago, el niño que sale de su casa con la intención de dar una vuelta al mundo y en su camino lleva gallos y elefantes, jirafas y cigüeñas, aunque la vuelta al mundo sea sólo la vuelta a la manzana. Con tinte de fábula, se testimonia el porqué de la abismal enemistad entre sapos y grillos, un gato que pierde una de sus siete vidas corriendo tras una luna que cree, es de queso; un ratón domador de leones pide monedas en lugar de billetes por su trabajo, para poder cumplir con esa delicada misión que tienen los ratones de dejar monedas bajo las almohadas de los chicos que pierden sus dientes. Y también hay dos obras, dos pequeñas grandes obras de dramaturgia en la que se cruzan un vendedor de globos con un “uñador” casi profesional de globos y otra, en la que un diablo de tres colas quiere tomar posesión de todo el pan del panadero del barrio.
En suma, este libro está lleno de magia, curiosidades, misterio y simplicidad, un legado que sólo es posible recibir de un artista completo.

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3.11.06

La pequeña grúa verde


Texto e ilustraciones: Ken Wilson Max, editado por Elfos Ediciones, Barcelona; Año 2000.

Este pequeño libro de tapas y hojas reforzadas, está destinado a que los más pequeños encuentren en cada página, solapas y lengüetas acompañando cada ilustración y que les permiten jugar con la grúa, mientras visualizan su recorrido por una gran ciudad y el modo en que presta un servicio de gran valía a los conductores que se quedan en la autopista con sus autos. Como el juego interactivo prima sobre la posibilidad de leer, en este libro hay de todo para tocar y descubrir: cambio de ruedas, encendido de motores, guanteras con mapas, palancas para enganchar el auto a la grúa y la entrada y salida del garage, donde la grúa deja los vehículos para retomar, otra vez, sus tareas.

2.11.06

La Aldovranda en el mercado


Autora: Ema Wolf, Ilustraciones: Tabaré. Ed. Sudamericana, Colección Pan Flauta, Textos de humor. Año de edición 1999. Recomendado a partir de los 11 años.

¿Se puede integrar en un cuento terror con humor? ¿y en todos los cuentos de un mismo libro? Bueno, Ema Wolf lo consigue con creces en este libro, imposible no reírse con la historia de una planta carnívora que se “planta” valga la redundancia, en la cola de la carnicería del mercadito del barrio y desde allí, empieza a hostigar al verdulero y a sus clientas, a quienes ve como “caníbales” de sus hermanas, las verduras.
¿Y qué decir de un señor que, para darle una sorpresa a su esposa, no tiene mejor ocurrencia que llevarle un fantasma? Sí, un fantasma ¡pero un fantasma inútil! Al que le gusta dormir como un gato, a los pies de la cama matrimonial y no quiere asustar a nadie.
No falta una momia (La momia desatada, al decir de la autora) que se enamora de un señor internado en un hospital, enyesado de pies a cabeza, al que confunde con el “momio” de su vida, o de su más allá. También hay un “aparecido” en este libro, un alma en pena, unitaria ella, que tuvo un final fatal al caer dentro del aljibe de un patio, una noche oscura que iba a dar una serenata y años tras años, generaciones enteras no consiguen dormir con este cantor que cada noche, intenta cumplir con su fallido cometido.
Estas oscuras historias se completan con la no menos oscura figura de un envenenador, bueno no tan oscura, ya que el personaje es nada menos que “el siniestro chino amarillo patito” el enemigo declarado de una viejita delicada, que se dedica a la venta de yuyos curativos.
Ema Wolf es una escritora de gran reconocimiento y sus títulos -en los que siempre se destacan los personajes y las situaciones hilarantes- resultan siempre un recurso inestimable a la hora de incentivar la lectura en los chicos y, por qué no, hacer reír un poco a sus padres.