19.4.08

“La princesa y el pintor”, o acerca de cómo aprender a ver.






Varias veces vi reproducciones de “Las Meninas”, de Velázquez, y si bien apreciaba la calidad de la pintura, nunca me interesé especialmente en este cuadro. Pero el año pasado llegó a mis manos un ensayo de Foucault, “Las palabras y las cosas”, donde el autor analiza detalladamente esta pintura desde distintas perspectivas. Al finalizar el ensayo, volví a mirar el cuadro, y me encontré con una pintura completamente diferente. Cada trazo, cada sombra y cada luz tenían un sentido, “decían” algo. Aprendí, por ejemplo, que este cuadro es uno de los primeros en los que el artista se representa a sí mismo durante el proceso creativo, es decir, representa la subjetividad del arte. Según Foucault, es una manifestación del paso de la episteme clásica, en la que había una confianza absoluta en la representación, a la episteme moderna, en la que el arte comienza a reflexionar sobre sí mismo. También entendí que el poder de los reyes, que apenas se esbozan como un reflejo en el espejo, es el que “ordena” toda la pintura; hacia ellos se dirigen las miradas de los personajes, en torno a ellos se organiza la distribución de la luz. Es decir, lo “invisible”, lo que no se percibe a primera vista, es el eje central en torno al cual se distribuyen todos los elementos.
Este cambio de perspectiva, de modo de ver, es lo que “La princesa y el pintor”, de Jane Johnson, produce en los chicos. Por supuesto que no es un ensayo teórico, sino que genera este aprendizaje de la mejor manera: sin que los chicos se den cuenta de que están aprendiendo. El cuento comienza cuando la princesa (la infanta Margarita) se despierta y se viste ayudada por sus damas de compañía. La princesita tiene ganas de jugar y de que sus padres le presten atención, pero ellos están muy ocupados, y ella pasa el día acompañada por su aya y por los enanos de la corte, Nicolás y Maribárbola. Antes de que termine el día, visita a su amigo el pintor, don Diego, que la espera con una sorpresa. El cuento termina con una reproducción de “Las Meninas”, pero ahora cada personaje tiene un nombre, una historia. ¡Ahí se ve a Nicolás, el que saltaba en el jardín con la princesa, y también a Isabel, la que la ayudó a abrocharse el vestido!
El cuento está testeado con éxito en mi hijo de seis años, que se detuvo un largo rato observando los detalles de la pintura, a pesar de que en el Museo de Bellas Artes había desmoronado con un “estoy aburrido” mis intentos de convencerlo de que ¡hay un mundo más allá de Spider-Man!
Título original: The princess and the painter
Título en español: La princesa y el pintor
Ediciones Serres
Autora: Jane Johnson

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2 Comments:

Blogger Minerva said...

HOLA!!!

Esta es una pintura muy interesante y con muchos elementos pictóricos, definitivamente, cuando tienes una explicación de la pintura tu forma de verla cambia completamente.

El libro para niños es muy bonito, hasta a mí me encantó!, es bueno que acerquen el arte a los niños, que sólo tienen la cabeza llena de caricaturas y todo lo que le enseña "la niñera televisión", hay mejores cosas que ver...

SALUDOS

8:06 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Cuadro enigmático si los hay.

Cuánto se ha escrito sobre él, verdad? Era hora de crear sobre siu inspiracion.


Lo leeré


C. Montes

7:22 p.m.  

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