13.5.08

Reír con ogros y princesas


Título:Cuento con ogro y princesa

Autor: Ricardo Mariño.

Edorial: Colihue. Colección El pajarito remendado.

Recomendado para chicos desde 9 años.

“Las princesas, ya se sabe, son lindas, tienen hermosos vestidos y en general son un poco tontas”, dice Mariño en Cuento con ogro y princesa, retomando la descripción usual de los cuentos maravillosos. Sin embargo, construirá su texto como una parodia de ese modelo tradicional de princesa, va a cambiar los roles y a modificar los estereotipos con un objetivo humorístico. El príncipe del cuento no es más que un actor representando el papel de un príncipe venido a menos: desalineado, vendedor de manteles, que lucha con un ogro malvado pisándole el dedo del pie, y tan tonto como para caer en un pozo antes de salvar a la protagonista. La princesa luce un almidonado vestido rosa, pero, al igual que el príncipe, no resulta muy bella en los dibujos y además termina siendo la heroína de la historia. Su imagen montando, con botas en lugar de zapatitos altos, un caballo blanco al rescate del “príncipe”, resume la propuesta del libro: en el siglo XX todavía hay princesas pero, según Mariño, no son lindas y tontas, a pesar de lo dicho en las primeras líneas, y en lugar de comer perdices ponen una venta de manteles; eso sí, son felices con su príncipe.
La historia se inserta en un marco en el que un narrador adulto cuenta en primera persona sus avatares para escribir un cuento; duda, se preocupa, pide ayuda y presenta una mirada personal y distinta sobre los personajes arquetípicos ya conocidos. Juega con los conocimientos previos del receptor, y con la confusión entre las figuras del autor y el emisor. Pues, siendo él quien tiene el poder sobre el relato que escribe, habla como si la historia tuviera vida propia: tiene miedo de que si el actor no acepta trabajar de príncipe, el ogro se coma a la princesa. Quizá este juego responda a que la historia sí tiene vida propia, no le pertenece a nadie, por lo menos aquello que constituye los componentes centrales del género: en todo cuento maravilloso en que existan una princesa, un príncipe y un ogro, este último no puede ser más que el villano que amenaza a la joven, y el príncipe la única opción de salvarla. Ahora bien, para que la hipótesis se cumpla, el texto debería estar sujeto a todas las normas del género, y aquí, desde un principio, las reglas son objeto de risa. Ni el que nosotros leemos, ni el que escribe el narrador, son típicos cuentos maravillosos; se ríen del deber ser.

1 Comments:

Blogger Cecilia Caimi said...

Qué buen dato. Toda la colección "Pajarito Remendado" es excelente.

11:30 a.m.  

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