Eduardo Polo o la poesía más fresca

Autor: «Eduardo Polo» (seudónimo de Eugenio Montejo)
Ilustraciones: Arnal Ballester
Caracas: Ekaré, 2004
Col. Rimas y Adivinanzas. 15,5 x 15,5 cm. 48 páginas. Tapa dura. ISBN 980-257-278-0
Ya antes se ha destacado en este blog la importancia de la poesía infantil y juvenil; por ejemplo, de la estupenda Elsa Bornemann, o de Efraín Huerta, o de Antonio Machado (que no escribía para chicos, pero tiene muchos poemas que estos pueden disfrutar). Y seguro que se volverá a hablar de poesía porque, para ser sinceros, la poesía —que es el ejercicio literario más intenso de libertad, música e imaginación— es nuestra mejor escuela de pensamiento: nos enseña a ver otras realidades posibles y, por tanto, nos permite comprender mejor a los demás. La poesía sigue siendo necesaria como el pan de cada día.
Ahora quiero hablarles de un librito fenomenal de Eduardo Polo, que tiene mucho y poco que ver con el poeta venezolano Eugenio Montejo. Digo «librito» por lo pequeño de su tamaño y breve de sus páginas: pero como buen ejercicio de poesía, es un librazo, que sustituye con ventaja a tomos de mucha mayor extensión. Primero, por la variedad: cada poema es una propuesta única. Luego, por la imaginación desbordante: es un no parar de sorpresas. Y en tercer lugar, por las risas: con este libro les dolerán los músculos de la cara de tanto ejercitar nuestro gesto más vital. Si le añaden las ilustraciones de Arnal Ballester, de figuras cortadas y ritmo abstracto, llenas de detalles y guiños, estamos en el cuatro; y hay un cinco para el que quiera disfrutar de un prólogo que dice lo necesario en poco y solo para el que se anime a jugar. ¡Una mano de literatura, sí señor!
Pero antes de seguir con los otros cinco dedos de este gran libro (las bromas y referencias a los clásicos, el aprovechamiento de juegos infantiles típicos, la ruptura de expectativas con la rima, la riqueza verbal y el décimo tendrán que buscarlo ustedes mismos porque no les he dicho poco), dejemos que los poemas hablen por sí mismos; una selección, necesariamente incompleta:
LA BICICLETA
La bici sigue la cleta
por una ave siempre nida
y una trom suena su peta...
¡Qué canción tan perseguida!
El ferro sigue el carril
por el alti casi plano,
como el pere sigue al jil
y el otoño a su verano.
Detrás del hori va el zonte,
detrás del ele va el fante,
corren juntos por el monte
y a veces más adelante.
Allá se va el corazón
en aero plano plano
y con él va la canción
escrita en caste muy llano.
TONTERÍA
Un niño tonto y retonto
sobre un gran árbol se monto.
Con su pelo largo y rubio
hasta la copa se subio.
Se creyó un pájaro solo
que iba a volar y no volo.
De la altura, en un desmayo,
el pobre niño se cayo. [...]
EL GAVILÁN
[...] A sus pies estaba Cáracas
poblada de torres técnicas,
siempre llena de automóviles
que cruzaban sus carréteras. [...]
LA TRAMPA
[...] Una tic manzana
con un tac membrillo
muy tic de mañana
vieron tac a un grillo [...]
EL MONO
Paseando en biciqueleta
en el mes de feberero
un mono peretencioso
tuvo un serio toropiezo. [...]
Escrito por Darabuc
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