1.7.09

El secreto del andén 13, de Eva Ibbotson

A quien haya disfrutado de la lectura de James y el melocotón gigante y Las brujas, y le hagan sonreír guiones como el de la película 101 dálmatas, es probable que le guste El secreto del andén 13, de Eva Ibbotson (editorial Salamandra).

Hay dos mundos enfrentados: el de los malos (crueles y avariciosos, pero también estúpidos, grotescos y ridículos) y el de los buenos (tan bondadosos como torpes, sin embargo). No es un libro para aprender que en todos nosotros habitan, más que el blanco y el negro, los diversos tonos del gris; por el contrario, es una batalla disparatada y fantástica entre mundos irreconciliables.

No alcanza la altura del maestro Dahl, pero, una vez hemos acabado todos sus libros, la de Ibbotson es una propuesta relativamente similar, y tiene gracia en el retrato de Ben, el ingenuo, Raymond, el insoportable, Odge, la brujita vacilante, Gurkie, el hada vegetal, Cornelius, el mago ancianísimo ya, Hans, el cíclope...

Etiquetas: , ,

1.6.09

Mosquito


Mosquito, de Margarita del Mazo (texto) y Roger Olmos (ilustración), OQO editora, Pontevedra, 2009.

Estamos, por ejemplo, en una biblioteca, sentados en el suelo. Los niños, en semicírculo, por delante. (Los adultos hemos puesto nuestra mejor cara de niño, para que nos dejen quedar). Una narradora —por ejemplo, Margarita del Mazo— nos ha arrancado varias risas, nos ha conquistado la atención y nos ha metido de lleno en la hora mágica de los cuentos contados.

En esta ocasión, el «Había una vez» está dando un poco de miedo: un anciano se baña en el río, como cada mañana, pero esa mañana especial se encuentra con una serpiente terrorífica que se alza frente a él y le silba: «Sssssssssííí... te voy a comer a tiii!». La respuesta que se da en este cuento de la tradición china ya la hemos oído otras veces, porque los cuentos no tienen fronteras: ¿De veras quieres carne de viejo, «dura y sosa»? «¿No sabes que hay otras carnes más sabrosas?» Ante la misma bocaza del monstruo, la posibilidad de que las haya nos gana un día de plazo. ¡Uf!

—Mosquito, la serpiente me quiere zampar. ¿Me vas a ayudar?
—¿Y qué me darás a cambio, abuelo? —preguntó el insecto.
—Una dentadura grande y dura como una excavadora. No habrá víctima que se resista.

Ahora, pausa para la emoción. ¿Quién puede sobresalir dibujando un mosquito que a la vez «parecía un monstruo chiquitito»? ¿Un animalillo que probará todas las carnes y decidirá —como bien sabemos— que «la más sabrosa es la carne humana»? Si han respondido «¡Roger Olmos!», han acertado:


Hay varias páginas de antología: el suspense de las guardas delanteras, la sombra ominosa del río, la serpiente que sala a su víctima, el abuelo que se estira las carnes miserables... y debería parar, porque he citado las cuatro primeras y no veo yo qué clase de antología está siendo esta. Pero es que hay más imágenes imprescindibles: el anciano que pide clemencia al cielo (en forma de mosquito), el personaje del herrero, la puesta de sol del abuelo y la golondrina, el mosquito devorador y el pánico en las calles, la persecución del monstruito y el inmediato regreso sangriento... hasta el mosquito furibundo de las guardas traseras. (Para los más pequeños, quizá haya que moderar con la palabra la expresividad de algunas imágenes.)

Del argumento, no les voy a contar mucho más, porque el giro narrativo tiene su gracia. Sí les diré dónde pueden situar el cuento: por ejemplo, en la tradición de las Just so stories, de Kipling (Los cuentos de así fue). Son esa clase de relatos que beben su verdad —literaria— de contarnos cómo fue que el mundo es como es hoy: ¿por qué las serpientes comen ratones?, ¿por qué las golondrinas viven en nuestros aleros?, ¿por qué son tan molestos el zumbido y la picadura de los mosquitos? Léanlo y véanlo en este cuento que emociona, intriga, sorprende y hace reír.

(Una primera versión de esta reseña se publicó en El blog de Pizca de papel.)

Etiquetas: , , ,

1.5.09

Un cuento para cada día, de Sarah Cone Bryant y Natha Caputo


De Sarah Cone Bryant es muy conocido un libro sobre el arte de contar cuentos a los niños. En este caso, se trata de un recopilatorio compartido con Natha Caputo, de versiones de los cuentos tradicionales, de toda la vida, con su sabiduría popular y sus lecciones contra la arrogancia, la avaricia, la crueldad o la dejadez (predominan los cuentos morales sobre los puramente humorísticos). Es apto para niños a partir de dos o tres años, dado que la historia está reducida a un breve esqueleto; también para primeros lectores, por su reducida extensión. Son 124 páginas, con 16 cuentos ilustrados a color por 10 autores. Edita SM con cubiertas duras.

En la imagen, el principio de un cuento ilustrado por Martin Matje.

  • Sarah Cone Bryant y Natha Caputo, Un cuento para cada día (Petites histoires pour raconter), traducción de Javier Rambaud, SM, Madrid, 2008. ISBN 978-84-675-3009-4. 22,3 x 14,5 cm.

Etiquetas: , , ,

28.1.09

Los secuestradores de burros, de Gerald Durrell

Los secuestradores de burros, de Gerald Durrell

Los secuestradores de burros no es, a mi juicio, una novela excelente, ni tampoco la mejor de Gerald Durrell; pero permite pasar un rato entretenido con la aventura de los dos niños ingleses en su intento de ayudar a su amigo Yani. Es una novela un punto roaldahliana, en la que el mundo de los niños es bastante más sensato que el de los adultos y, además, hay algunos matices subversivos: el que sufrirá principalmente las consecuencias del secuestro es el alcalde local y para saber qué ocurre solo hace preguntarle… al tonto del pueblo, que no es poco listo, aunque casi nadie tenga paciencia para escucharlo. Las ilustraciones de Mabel Alvarez refuerzan, sin extremismo, el carácter satírico y burlón del texto.

darabuc-gerald-durrell-mabel-alvarez-secuestradores-de-burros

Y cuidadosamente [Yani] depositó el manojo de billetes delante del alcalde. De nuevo los vítores fueron ensordecedores, pero el alcalde, en lugar de alegrarse al ver que volvía a sus manos la mayor parte del dinero, parecía estar sufriendo una extraña alteración. Su cara normalmente pálida, color queso, se había puesto de pronto toda roja, a la vez que se le abultaban los ojos.
—¡Vosotros habéis sido! —gritó, poniéndose en pie súbitamente y apuntando a Amanda, David y Yani con un dedo tembloroso—. ¡Vosotros habéis sido!
Los aldeanos enmudecieron. Aquella nueva complicación del asunto no estaba prevista.
—¡Ellos se llevaron a los burros! —vociferó el alcalde, fuera de sí de ira—. ¡Ellos se llevaron a los burros para poder pedir la recompensa y dársela a Yani Panioti, y despojarme de mis derechos legales sobre sus tierras! ¡Estos son los «comunistas» que hemos estado buscando!
Los aldeanos miraron a los niños con ojos abiertos como platos. Hubo de pasar un momento hasta que asimilaron las palabras del alcalde, pero cuando al fin se dieron cuenta de lo que querían decir, ante sus ojos se descubrió toda la hermosura de la situación. El alcalde había recibido un trato ignominioso, había sido obligado a desprenderse de veinte mil dracmas, y Yani Panioti se había salvado, y todo gracias a la inteligencia de los niños ingleses. Fue Papa Nikos el que empezó, porque tan pronto como se le reveló toda la belleza del asunto soltó un relincho de risa que se habría podido oír a medio kilómetro. Cualquier otra multitud se habría indignado a la vista de lo que habían hecho los niños, pero aquellas gentes eran melisiotas y pensaban de otra manera. Todos los del pueblo se echaron a reír, y rieron y rieron sin parar. El alcalde rabiaba y vociferaba, pero al cabo de un rato lo tuvo que dejar porque en medio de aquel estruendo de carcajadas no le oía nadie.
Y fue así como los tres niños, con unos andares que tenían mucho de pavoneo, se abrieron paso por la plaza del pueblo entre los lugareños; algunos de los cuales se reían tan fuerte que casi no se tenían en pie, y regresaron a sus casas.

  • Los secuestradores de burros (The Donkey Rustlers, 1968), traducción de María Luisa Balseiro (1982), Alfaguara, 1982 (46.ª edición en 2005), con ilustraciones de Mabel Álvarez.

Etiquetas: ,

2.3.08

Cancionero infantil del papagayo




Recopilación de Magdaleine Lerasle
Ilustraciones de Auréli Fronty
Música de Paul Mindy
Madrid: Kókinos, 2005

El Cancionero infantil del papagayo (Brasil y Portugal en 30 canciones infantiles) pertenece a una serie de libros ilustrados, de gran tamaño, que recopilan canciones populares infantiles e incluyen un disco con la grabación de todas ellas. Otros títulos son A la sombra del olivo (El Magreb en 29 canciones infantiles), Canciones infantiles y nanas del baobab (El África negra en 30 canciones infantiles) y Cancioncillas del jardín del Edén (28 canciones judías). Los originales son de Didier y la versión española, de Kókinos (con traducción y adaptación de Miguel Ángel Mendo).

Personalmente, son libros que me gustan mucho y que creo que enriquecen el panorama de los librodiscos infantiles. Encuentro de agradecer que se haya dado prioridad a la versión original, con lo que se puede seguir muy bien el disco y se anima a los niños a cantar en otra lengua; la versión española, en letra más clara y cuerpo menor, pretende servir sobre todo como guía para el sentido. Las ilustraciones, coloristas y alegres, contribuyen a hacer del libro un objeto hermoso.

He elegido hablar del Cancionero infantil del papagayo porque, al tratarse de una lengua muy próxima, todas las canciones se pueden aprender y cantar con mucha facilidad, y el libro vale entonces como breve recopilatorio memorizable de poesía infantil en portugués, dado que al cabo de muy poco se comprenden casi todos los juegos del original. La ilustración, algo recortada por el gran tamaño del libro, corresponde a «A machadinha» (p. 30, canción 17).

Pero el mejor aspecto de estos libros, por encima incluso de su cuidada presentación, son a mi juicio los discos: alegres, vivos, sugerentes, completos, complejos... Son una excelente introducción musical a otras culturas. Y crecer amando la gran cantidad de formas novedosas y otros modos de ver el mundo que nos pueden aportar las otras culturas es quizá, hoy más que nunca, no ya una necesidad, sino una obligación.

O trem maluco

Quando sai de Pernambuco

Vai fazendo chic, chic,
Até chegar no Ceará.

Rebola pai, mãe, filha...

Eu também sou da familia,
Também quero rebolar!

(El trenecito loco
cuando sale de Pernambuco
va haciendo chic, chic,
hasta llegar al Ceará.

Se bambolea el padre, la madre, la hija...
Eh, que también yo soy de la familia,
¡también yo me quiero bambolear!)

[Traducción de Miguel Ángel Mendo]

Etiquetas: , , , , , , , ,

15.1.08

Ruleta rusa, de Pere Calders


A la edad adulta se llega leyendo buena literatura, incluso antes de hora. Literatura que nos haga reflexionar, por su temática y, siempre, por sus elecciones y su estructura formales. Porque sin valor formal, la literatura puede transmitir valores, pero no enseñarnos a pensar de manera autónoma. Como ha afirmado con añoranza Quim Monzó, un cuentista fenomenal: "Me habría gustado descubrir a Calders cuando era más joven, cuando era una persona tierna, en período de formación."

Porque Pere Calders (Barcelona, 1912-1994) es un buen ejemplo de autor que, sin escribir para jóvenes, conviene leer a los jóvenes. Aunque como escritor es relativamente desconocido fuera del ámbito de la lengua catalana —entre otras razones, por haber escrito buena parte de su obra en el exilio, en México, pues no regresó a la España de Franco hasta 1962, e incluso esa España aún no es que fuera muy amiga de la literatura en catalán, gallego o vasco—, entiendo que Calders es uno de los más recomendables, por su capacidad de transgredir fronteras sin perder la raíz humanista. Juega con frecuencia al mismo juego que el famoso "Continuidad de los parques", del maestro Cortázar, pero con un estilo deliberadamente menos barroco.

Unas muestras de su última época:


VENIMOS DEL POLVO

Excavaron enfrente de su casa. No querían decirle si hacían una piscina o la base de una glorieta. "Se trata de una sorpresa", respondían a cada una de sus preguntas. Y lo fue, porque cuando completaron las medidas le dieron aquello que se llama cristiana sepultura.


EL ESPEJO DEL ALMA

No nos habíamos visto nunca, en ningún sitio, en ninguna ocasión, pero se parecía tanto a un vecino mío que me saludó cordialmente: él también se había confundido.


EL EXPRESO

Nadie quería decirle a qué hora pasaría el tren. Le veían tan cargados de maletas, que les daba pena explicarle que allí no había habido nunca ni vías ni estación.


En estos "Cuentos breves" (de los que pueden leer algunos más en este enlace), Calders domina el uso de la ironía, el humor y lo insospechado. Pero en general, todos sus libros de cuentos me parecen muy recomendables para un lector joven que ya tenga hambre de más.
.

Etiquetas: , , , , ,

5.12.07

Versos vegetales, de Antonio Rubio



Versos vegetales
, del poeta y maestro de escuela Antonio Rubio, es un recopilatorio de poemas organizados en torno del mundo vegetal, generalmente de estructura sencilla, poca retórica y gran potencialidad de uso en las aulas y las sesiones de cuentos con los más chicos. Está publicado en la editorial Anaya, con ilustraciones de Teresa Novoa.


PARTES DE UNA HISTORIA


Para empezar,
una historia de azahar.

Con la del olivo,
sigo.

Con limón,
más emoción.

Con el pimiento,
te miento.

Con castañas,
más hazañas.

Con cerezas,
más proezas.

El fin
con la del jazmín.

Y con las nueces,
más veces.

.
Escrito por Darabuc

Etiquetas: , ,

2.10.07

Juegos de letras con Laura Devetach

Laura Devetach (Reconquista, Santa Fe, 1936) es una de las poetas más divertidas e incluso geniales de la poesía para niños en español. Se caracteriza por un uso del ritmo muy libre y poco acartonado y por una especial atención a los juegos lingüísticos, incluidos los juegos con las mismas letras, como estos tres poemas:

OTOÑO

El león ruge.
Rodando llega el otoño
sobre ruedas de tres O
las uvas y las manzanas
dejan pálido al melón.
La vaca muge.
Rodando pasa el otoño
con muy pocas golondrinas.
Chisporrotean fueguitos
madurando mandarinas.
El león ruge
la vaca muge
el secreto del otoño
se descubre porque cruje.

darabuc-biene-sonnenblume-pixblogde.jpg

ZUMBONAS

Gritan en amarillo
estas flores
radares
chupasoles
convertidas en bandejas
se sirven a las abejas
que zumban
retumban
ZZZumban
la Zeta de ZuZ canZioneZ.

NO ME DUERMO

Es el miedo
tengo clavos en la cama
estoy deseando una fruta
que me ruede la garganta.
Despacito
digo uva
y por la u me gotea
el jugo de la mañana.

  • «Otoño»: lo leí en Bibliopoemes y procede de Poemas para mandar en avioncitos de papel. «Zumbonas»: AA. VV., Poemas con sol y son, Coedición Latinoamericana, 2001. «No me duermo»: Canción y pico, Buenos Aires: Sudamericana, 1998 (colección El ombligo). La imagen de los girasoles la he tomado de pixblog.de. Esta nota se publicó originalmente en Darabuc: literatura infantil y juvenil.
  • Podéis leer muchos poemas de Laura Devetach en la estupenda revista Imaginaria. Pero además, hay bastantes notas sobre Laura Devetach en este blog: para verlas, pulsad aquí (o escribid Devetach en la casilla de búsqueda, arriba a la izquierda).

Etiquetas: , , ,

17.9.07

Abezoo


Los libros para aprender el abecedario son relativamente frecuentes; hoy veremos uno en el que se nos propone un poema animal para cada letra, y otro día traeremos otro más fantástico, el de Patam. (¿No conocéis a Patam? ¿Cómo puede ser...?)

Este Abezoo de hoy está escrito por Carlos Reviejo e ilustrado por Javier Aramburu. Son una combinación acertada, de estilo clásico en los versos, más moderna (pero comprensible) en la ilustración. El texto es adecuado para prelectores y primeros lectores; con los últimos puede permitir juegos de creatividad, con los más pequeños, de memorización. También hay un reflejo de problemas y sueños cotidianos: la ballena que quiere volar, la jirafa que tiene dolor de muelas; ecos de canciones populares ("A la rueda, rueda", "Aleluyas con la T"); recreaciones de un folclore casi universal ("Zorrín de los bosques")...

Las ilustraciones son atractivas, de figuras grandes, fácilmente comprensibles para los prelectores, y con los posibles guiños en segundo plano; aparte de eso, maneja estilos relativamente distintos y, en ocasiones, crea una caja de texto integrada en la ilustración (como una mano sobre la que salta la Mariquita o la torre del Dragón y la princesa). En página izquierda hay juegos tipográficos con cada una de las letras.

A falta de pan…
Con la uve doble
¡qué letra más rara!,
animal no encuentro
que con ella vaya.
Por eso, uno invento
que pueda llevarla.
Será el Wansifeo,
que tiene tres alas,
patas de avestruz,
cuello de jirafa,
cola de caballo,
cabeza de vaca
y un cuerpo de cerdo
cubierto de escamas.

A la jirafa le duelen las muelas
Tuvo la jirafa
un dolor de muelas
y vino a curarla,
con una escalera,
el viejo dentista
que hay en la pradera.
Peldaño a peldaño,
fue hasta la cabeza.
-Abra usted la boca
todo lo que pueda.
Y con mucho arte
y un licor de hierbas,
curó a la jirafa
su dolor de muelas.

Escrito por Darabuc

Etiquetas: , , , , ,

10.9.07

Janosch o la anarquía simpática


Uno de los autores más recomendables para los más chicos es Janosch, seudónimo de Horst Ecker, un escritor y pintor nacido en 1931 en la antigua zona prusiana que hoy pertenece a Polonia. En lo que a mí respecta, me gustan sobre todo sus primeros álbumes ilustrados, sobre la vida de unos gitanos o zíngaros centroeuropeos, de imágenes muy expresivas y narración algo triste. Son Historia de Valek, el caballo y Valek y Jarosch; supongo que hoy son muy difíciles de encontrar, puesto que solo los he visto en bibliotecas. El tío Popoff se sube a los árboles, para lectores algo mayores, contiene una imaginación más fantástica pero, a la vez, las mismas dosis de realismo. Es un libro mágico, que vale la pena leer, aun a pesar del poso de tristeza. Sus álbumes posteriores, los que le han dado más éxito, son distintos; menos anárquicos y libertarios, más simpáticos, con menos tintes oscuros. Son muy sencillos, para primeros lectores o prelectores, y narran sobre todo las aventuras de dos amigos, un oso y un tigre. Quizá el mejor título de la serie sea ¡Qué bonito es Panamá!, por su mezcla de aventura, ingenuidad, ternura y simpatía. Léanselos a los más chicos y disfrútenlos.

(Tomo la imagen de arriba de Janosch.de. En el apartado de Ausmalbilder encontrarán una serie de imágenes en blanco, para imprimir en casa y que los niños las pinten a su gusto: los libros ilustrados pueden animar a leer, pero también a pintar u otras formas de arte plástico.)

Etiquetas: , , , ,

24.8.07

María Hortensia Lacau

María Hortensia Lacau -recientemente fallecida, tras una vida muy larga de obra pedagógica y literaria (1910-2006)- aportó frescura, imaginación y musicalidad a la poesía para niños. Leerla hoy no es vivir una revolución, pero sí disfrutar de un valor seguro, que gusta a los más chicos, por su carácter sencillo, vivaz y musical. Les dejo algunos poemas, que aquí juegan con la voz, imaginando una niña preguntona, algo impertinente, pero, sobre todo, curiosa.

CANCIONES DE LA PREGUNTONA

-Señora Jirafa,
¿es cierto que usted quiere
ser más baja?

-Señor Elefante,
¿es verdad que usted quiere
ser más elegante?

-Señorita Margarita,
¿usted no se enoja
cuando alguien la deshoja?
¿Sí o no?
¡Porque si fuera yo…!

-Y usted, señora Cenicienta,
¿fue tan buena, tan buena
como se cuenta?

Fuente: País de Silvia, Kapelusz, Buenos Aires, 1962, pp. 6, 38 y 49.

El boletín de ALIJA dedicó un artículo a la figura de Lacau; pueden leerlo en Imaginaria. Allí se cita algún otro poema, como este:

¡QUÉ SUEÑO!

Y vino don Topo Topón
que es muy dormilón,
y se quedó dormido
vestido
con traje y bastón.
Y se quedó dormido
lirón y lirón
arriba de siete colchones
y de un almohadón.

Más información y más poemas en la estupenda (y añorada) revista Cuatrogatos.

Etiquetas: , , , ,

15.8.07

Mirta Aguirre


MIRTA AGUIRRE (Cuba, 1912-1980)

Mirta Aguirre es otra autora inteligente y divertida, que juega con el lenguaje a placer: a placer del autor, claro, pero también de los lectores. Les dejo un par de poemas y, abajo, las referencias a los libros.

LA PÁJARA PINTA

Pájara pinta,
jarapintada,
limiverde,
alimonada.

Ramiflorida,
picoriflama,
rama en el pico,
flor en la rama.

Pájara pinta,
pintarapaja,
baja del verde
del limón baja.

EXPIACIÓN

Al tiburón Tiburo
le duele un diente;
pero ningún dentista
acepta el cliente.
A mares llora.
Y la marea, en la costa,
sube a deshora.

  • Fuentes: LA PÁJARA PINTA: Si ves un monte de espumas y otros poemas, antología de poesía infantil hispanoamericana preparada por Ana Garralón e ilustrada por Teresa Novoa, Anaya, Madrid, 2000. EXPIACIÓN: AA. VV., Poemas con sol y son, Coedición Latinoamericana, 2001.

Etiquetas: , , ,

16.7.07

El conde Karlstein

Este libro de Philip Pullman (escritor de calidad y reconocido con numerosos premios internacionales, del que ya se ha hablado en este enlace) es distinto a la mayoría de libros para lectores jóvenes, porque juega con las perspectivas: los puntos de vista desde los que se ve la acción, los narradores que nos la cuentan.

Vamos a ver: en una historia pasan cosas y hay un problema que se debe solucionar, pero... ¿quién nos la cuenta? ¿Y si nos la cuentan, en serie, personajes distintos? ¿Cómo cambia el relato si no depende de una sola voz?

No vamos a responder en teoría; es mejor leer el libro. Pero la ventaja, os lo adelanto, es que El conde Karlstein es un relato con misterio y cada nuevo narrador sabe cosas que el otro no sabía, pero, al mismo tiempo, hay otras que ignora...

Este es un libro breve, bien escrito, curioso y digno de lectura. ¡Que lo disfrutéis!

Etiquetas: , , , , , , , ,

4.7.07

Hay cosas que son malas de perder



La escatología (en el sentido del arte de la marranada, no de la vida de ultratumba) es un tema literario complicado de manejar. Por un lado, funciona (casi) siempre con los críos, o buena parte de ellos. Ahí están los títeres de cachiporra, año tras año, para demostrarlo. ¿Cuántos titiriteros no han jugado a tartamudear cuando uno de sus personajes ca... ca... casi llega a tiempo pero pi... pi... pierde un zapato? El problema es que resulta fácil caer en la zafiedad y pasarse de la raya, o bien pecar de falta de imaginación, y no conseguir más risas o complicidad que esa.

Este libro del escritor catalán Jaume Cela me ha sorprendido porque juega de una manera inteligente con el pandero y aprovecha para, con un tono general humorístico y desenfadado, invitar a una pequeña reflexión a los despistados y colar imágenes literarias que no son frecuentes en los textos para los más chicos, además de divertirse jugando con las frases hechas.

Añado otra cuestión, porque la lengua casi siempre nos une, pero a veces nos separa y dificulta disfrutar de las obras literarias escritas lejos de nuestra patria. Las palabras malsonantes de los diversos países americanos y España no son las mismas. En este libro se usa con naturalidad la palabra "culo", que sin embargo, por lo que sé, suena mal y resulta desagradable en buena parte del continente americano.

Datos bibliográficos: Hay cosas que son malas de perder, Jaume Cela, trad. Silvia Komet, La Galera, Barcelona, 2004, ISBN 84-246-8651-9, 48 pp. La primera edición es de 1990, con ils. de Werner Thömi-Hortal.

Etiquetas: , , , , , , ,

25.6.07

Las diez hormiguitas



Para los más pequeños, este libro del tailandés Cheewan Wisasa, publicado por la editorial japonesa Shinseken (que edita algunos de sus libros en español), propone un juego: ¿cómo sería el mundo según las hormigas? Van a subir a un castillo, verán monstruos en un lago y casi tocarán el sol. En realidad, lo que pasa en realidad... bueno, eso no lo contaré: ¡queda para los que lean el libro o los que quieran imaginarlo!

Datos bibliográficos: Las diez hormiguitas, Cheewan Wisasa, trad. Eduardo Campelo, Shinseken, 2002, ISBN 4-88012-493-1, 32 pp.

Etiquetas: , , , , ,

19.6.07

Libro de nanas




Según el canon de los antiguos, hay doce formas de acunar a un niño. Quizá Noemí Villamuza haya inventado la décimo tercera; que no será entonces la de la mala suerte, sino la de una ternura hondamente arraigada por los niños turbios y los claros, los dulces y los amargos, los de tierra y los que vuelan, los lentos como telas de araña y los despiertos como el oído de una madre. Y me da que este no es modo de comenzar una reseña, pero ya me disculparán: los de Media Vaca suelen ser más que libros. Este no defrauda.

La materia. Páginas blancas para la poesía y rosadas para el ensayo, con dibujos en blanco y negro; poemas en letra gruesa y de aspecto antiguo, con los títulos en granate, en la línea de las ediciones de Lorca que preparó Comares para la colección Huerta de San Vicente. A eso, dos posibles preguntas: una, ¿es un libro de nanas?; y dos, ¿y por qué no?

Los textos. La selección es buena: buenos poetas castellanos de uno y otro lado del océano y algunos cantantes; y una mayoría de textos de alegría clara, pero sin olvidar los poemas de la tristeza honda: Goytisolo y Víctor Jara, Carmen Santonja y Nicolás Guillén, mucha Gloria Fuertes, textos necesarios y textos sorprendentes; nanas para dormir y para despertar, de la adúltera, al niño malo y al que nació muerto... Y si repito la palabra honda, no me refiero a una hondura filosófica, sino de sentimiento; o también de arraigo, otra sensación de lectura que debo repetir también. Como cierre hay dos ensayos con antología de Lorca y Celaya y un colofón de Gabriela Mistral.

Las ilustraciones. Hay varios libros de nanas ilustrados, y alguno es tan dulce y expresivo como el Duerme, duerme, mi niño, que ha pintado Arcadio Lobato para Edebé, y que bien valdría para decorar la habitación de un niño: colores pastel, figuras pequeñas y rechonchas, perfiles desdibujados, ocres y terrosos, azules y verdes. Esa es quizá la concepción más tradicional; la más esperable, también. La propuesta de Noemí Villamuza es otra cosa: son la noche y el día, y quizá diría que el día, por lo que ilumina. Aun así, son dibujos en blanco y negro «porque los originales han sido realizados bajo la influencia de la noche, y la noche, como todos sabemos, se ha inventado para que los ojos puedan descansar de los colores» (Herrín Hidalgo).

El conjunto. La sensación que predomina en mi lectura es la de que estamos ante un libro dulce y gamberro, trabajado para que nos llegue y nos sorprenda. Si los niños suelen pasar una fase de preguntar incesante, constante y repetidamente «¿y por qué?», aquí se nos recuerda que en un libro, en una nana, en un arrullo, en una niña, en un abrazo está también la fuerza de cambiar el mundo: «¿y por qué no?».

(Esta nota se publicó originalmente en la revista Babar.)

Etiquetas: , , , , , , , ,

8.5.07

Shel Silverstein, el burlón



Shel Silverstein, dibujante, cantante y poeta, es una de las voces más frescas de la poesía infantil en inglés. Escribe para niños, con inquietud por los temas que a ellos les preocupan, mucho humor y no poca dosis de crítica; no es un autor de los se ganan el afecto "dorando la píldora", sino siendo divertido y sincero.

A cambio, es un poeta muy difícil de traducir, dado que sus poemas están repletos de juegos verbales. Dejo un poema bienhumorado sobre el "abrazo de la guerra".

HUG O' WAR

I will not play at tug o'war.
I'd rather play at hug o'war,
Where everyone hugs
Instead of tugs,
Where everyone giggles
And rolls on the rug,
Where everyone kisses,
And everyone grins,
And everyone cuddles,
And everyone wins.


El poema se basa en un juego de palabras: tug-of-war es la competición de fuerza por equipos en la que cada bando tira de la cuerda con la intención de arrastrar al otro; y en política, es la lucha por la supremacía. Pero hug es 'abrazo' y en este hug of war, todos ganan.

Etiquetas: , , , ,

1.4.07

Historias para títeres



Ya hemos hablado antes del gran Javier Villafañe: aquí y aquí. Ahora regresa a nuestro blog en dos libros colectivos, que comparte con otros titiriteros argentinos. Se trata de historias muy breves y sencillas para los más chicos: Roberto Espina (El gato y los ratones), Eduardo Di Mauro (El baile de Teodorito) y Javier Villafañe (La calle de los fantasmas), en el volumen 1; y Otto Freitas (Carlitos pescador), Cándido Móneo Sanz (El mago y el payaso) y Javier Villafañe (El panadero y el diablo), en el volumen 2.

Son los dos primeros volúmenes de la colección Titirilibros, editada en Zaragoza desde 1993. En Argentina, los textos serán más fáciles de obtener en otras ediciones; la ventaja, excepcional aunque no debiera, es que en este caso podemos conseguirlos igual en los dos lados del mar.

Pero no queremos hablar del mercado editorial, sino de libros y lecturas... Con una diferencia: los títeres son para leerlos pero, sobre todo, para hacerlos. De modo que ¡manos al guante, que los esperan los chicos!

Etiquetas: , , , , , , , ,

24.2.07

La liga de los pelirrojos


Jabez Wilson es un afortunado. Un millonario excéntrico le ha legado, por el solo hecho de ser extraordinariamente pelirrojo, un puesto de trabajo en el que, sin apenas esfuerzo, gana más dinero al mes del que ganaba en un año de sudores. Las condiciones son fáciles: solo debe copiar pasajes de una enciclopedia, y no ausentarse nunca durante el horario de trabajo, por ninguna razón, de su nueva oficina. Pero la suerte se ha acabado de pronto, quien lo contrató ha desaparecido y el hombre está desesperado. ¡Quizá Sherlock Holmes, de quien le han hablado tan bien, sepa ayudarlo!

Y yo me pregunto: ¿por qué el señor Holmes, cuando se acerca a la antigua oficina de Wilson, se fija especialmente en las rodillas de su ayudante, que sigue trabajando allí? ¿Y por qué lo siguiente que hace es dar la vuelta a la cuadra (a la manzana)?

«La liga de los pelirrojos» es uno de los cuentos de misterio que resuelve, con su lógica extraordinariamente aguda, Sherlock Holmes. Si quieres resolver el enigma, ¡acércate a tu biblioteca!


En la ilustración: Muchacha pelirroja, de Modigliani. Escrito por Darabuc

Etiquetas: , , , , , , ,

20.2.07

La Esmeralda de Kazán


La Esmeralda de Kazán
Eva Ibbotson
Traducción de Patricia Antón de Vez
Salamandra, Barcelona, 2004
350 pp

Nunca soñó que despertaría en una habitación semejante y sabiendo que era la suya. Las paredes estaban cubiertas de tapices de brocado, oscuros y pesados, con escenas de batalla como las que el tío Emil le había mostrado en el museo, para explicar los movimientos de los caballos lipizzanos. En una pared había dos espadas cruzadas; una mesa con sólidas patas talladas y una silla de alto respaldo tapizado en cuero en el centro del dormitorio, y el cabezal de su enorme cama tenía grabadas figuras con casco que pisoteaban a otras figuras a las que se les había caído el casco.

Pero algunas cosas la sorprendían. Las alfombras se veían gastadas, las cortinas estaban raídas y los bastidores colgaban torcidos. La estufa de azulejos se había apagado, o quizá la noche anterior no la habían encendido; cuando puso los pies en el suelo, los dedos se le encogieron de frío, y había zonas desnudas y descoloridas en las paredes, donde al parecer habían descolgado algunos cuadros.

Eva Ibbotson, austriaca de origen, reside desde hace unos años en Inglaterra y escribe novelas para lectores jóvenes, caracterizadas por el humor, la sátira social y un punto de locura muy divertido. Esta es quizá su novela más compleja y más completa, las más moderada (y a la vez la más cargada) en la sátira social, y la más honda de contenidos. Además, tiene una trama muy bien trabada, que comienza despacio y se va acelerando hasta que no puedes soltar el libro. Calcula bien: si llegas a la página 100 a las 12 de la noche, esa noche dormirás poco...

La historia se sitúa en la Viena y la Prusia de fines del imperio, antes de la primera guerra mundial. Hay muchos guiños a novelas clásicas, de héroes abandonados que crecen en ambientes más o menos difíciles y deben superar los problemas apoyándose en los amigos. Annika, la protagonista (de una novela en la que el protagonismo es compartido; una novela en cierta medida coral, como suele decirse) es abandonada en el interior de una pequeña iglesia y acogida por dos amables cocineras. Aunque crece contenta, sueña con que algún día, una mujer noble y hermosa se presente en la casa diciendo que es su madre y viene a corregir su error. Y de pronto, así sucede: la gran señora Edeltraut Von Tannenberg llama a su puerta...

Pero van a sucederse los misterios y los hechos extraños. No todo es lo que parece ser, y no todo lo que parece ser es así en realidad... Parte de los enigmas se resuelven a lomos de un caballo; y otra parte, con tres profesores estrafalarios que se montan en un tren hacia el norte, detrás de una de las cocineras, y cargando un arpa descomunal. Annika termina mojada y feliz, arrojando flores desde la gran Noria del Prater.

¿Y de verdad no lo vas a leer? ¡Yo creo que ya tardas!

Etiquetas: , , , , , ,