Ana Frank nació en Alemania en 1929; pertenecía a una familia judía que se exilió en Holanda al comenzar las persecuciones nazis. A los trece años comenzó a escribir un diario y poco tiempo después ella y su familia tuvieron que ocultarse para evitar los campos de concentración. Permanecieron escondidos desde 1942 hasta 1944 cuando fueron descubiertos. Su diario fue encontrado en dicho escondite. Ana quería ser escritora cuando creciera. No pudo. ¿O por el contrario, sí, lo fue? Su libro, traducido a todos los idiomas imaginables y siempre un alegato por la paz, lo prueba.
Ana comienza el relato con la etapa de su vida en que es niña mimada de una familia pudiente, de prósperos comerciantes judíos. Luego, su vida se trastoca violentamente:
"Después de 1940 nuestra buena época iba a terminar rápidamente: ante todo la guerra, la capitulación, y la invasión de los alemanes llevándonos a la miseria. Disposición tras disposición contra los judíos. Los judíos eran obligados a llevar la estrella, a ceder sus bicicletas. Prohibición de los judíos de subir a un tranvía, de conducir un coche."
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"Podríamos cerrar los ojos ante toda esta miseria, pero pensamos en los que nos eran queridos, y para los cuales tememos lo peor, sin poder socorrerlos. En mi cama bien abrigada, me siento menos que nada cuando pienso en las amigas que más quería, arrancadas de sus hogares y caídas a este infierno. Me da miedo el cavilar que aquellos que estaban tan próximos a mí se hallen ahora en manos de los verdugos más crueles del mundo. Por la única razón de que son judíos."
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"Podría seguir durante horas hablando de la miseria acarreada por la guerra, pero eso me desalienta de más en más. No nos queda más que aguantar y esperar el término de estas desgracias. Judíos y cristianos esperan, el mundo entero espera, y muchos esperan la muerte."
Es un libro "duro" doloroso, pero como este blog es "para chicos y jóvenes" lo recomiendo muy sinceramente. (Hace poco, ya de grande, volví a leerlo, pero la que lo leía - o yo, como lectora- había cambiado tanto que encontré al libro muy lleno de nuevos significados. Era otro libro. Completamente distinto. Intenso. Valiente. Desafío a los mayores que lo hayan recorrido cuando chicos, quizás hasta por obligación, que lo vuelvan a leer. Se encontrarán con una obra magnífica, diferente a aquella.)
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Etiquetas: adolescencia, confesional, guerra, Holocausto